miércoles, 23 de mayo de 2007

Recuerdos...

No recordaba... y volví a hacerlo... me costó asimilarlo. Ver pasar todas las imagenes ante mi sin inmutarme, asimilarlas al tiempo que las veía... y aguantar las ganas de llorar...

Lo escribí... lo escribí todo... porque no debo olvidarlo... porque pensé que olvidar era lo mejor y me equivoqué... y eso a comenzado a destruirme ahora...

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Respiro profundamente. Trato de pensar que eso no es un trato. Que no es algo pactado. Que es algo que deseo hacer... Pero no puedo. Tomo aire una vez más y, con la mano temblorosa, toco el timbre. Oigo pasos y un vacío terrible en el estómago me indica que el tiempo de huir ya pasó, que mi realidad es esa y la he de enfrentar.

Lo veo abrir la puerta. Su pelo negro esta mojado, sus ojos grises me observan casi con burla y una sonrisa delata lo macabro de su mente. Me tiende la mano para que la tome y le siga al interior de la casa. Vacía.

No sé bien como actuar. ¿Cómo he de hacerlo en esta ocasión? Miro alrededor tratando de dibujar una sonrisa en mi rostro, sin éxito. Me vuelvo a él y lo miro a los ojos sin saber bien que decirle. Abro la boca sin emitir ningún sonido cuando de una bofetada calla mi silencio. Cierro los ojos con fuerza tratando de contener la rabia y, a continuación, lo miro desafiante.

Se divierte, lo sé. Agarra mis brazos sobre mi cuerpo aprisionándome contra la pared, sin dejarme opción al escape. Noto como aparta mi pelo del cuello y me da un corto beso en él. Un escalofrío me recorre haciéndome sentir nauseas. Necesito escapar de aquí, pero me aterra más la idea del daño que él pueda hacerle a mi hermana.

Casi sin darme cuenta nos dirigimos a su habitación. Lo miro de nuevo, esta vez suplicante. Él ríe entre dientes mientras me empuja a la cama y se coloca sobre mi.

-¿Qué? ¿Ya no te parece suficiente motivo proteger a tu hermanita?- dice con burla.

No contesto. Sabe de sobras la respuesta. Agarra con fuerza mi pelo echando mi cabeza hacia atrás besando mi garganta, haciendo que el aire deje de llegar a mis pulmones y me ahogue. Baja sus besos por mi escote mientras una lágrima recorre mi mejilla. La borro de mi cara justo a tiempo para que sus ojos no alcancen a verla.

Se acaba de quitar la camiseta. Aparto la vista de él, pero me obliga a mirarle. Su torso musculoso, su fuertes brazos, sus marcados abdominales... que ni un loco pensaría que alguna vez habían sido míos... Las ganas de ahogarme van en aumento... Intento pensar que voy a tener que hacerlo igual, que es mejor engañarme y pensar que lo hago porque quiero... pero ya no reconozco a mi mejor amigo, a mi confidente... en el chico que esta a punto de cometer una de las mayores aberraciones jamás inventadas... y lo peor es que ya es tarde para detenerlo y poner fin a todo esto que, a fin de cuentas, odiamos tanto él como yo que sea así.

Me despoja de mi camiseta. Si bien no es la primera vez que lo hace, me siento desnuda ante un extraño. Una nueva lágrima recorre mi mejilla sin darme tiempo a impedirlo... y a impedir que él la vea. Ladea la cabeza curioso.

-Creí que tu no llorabas- comenta mientras se deshace de su pantalón.

Respiro profundamente. Miro su cara, enterrada en mi cuello. Recuerdo todas las palabras que me había dicho. Su promesa de no volverme a hacer llorar. Su promesa de no hacerme daño jamás. Y las lágrimas comienzan a salir una a una de mis ojos. Hace amago de decir algo, pero finalmente no lo hace. Sacude la cabeza y se deshace de mi sujetador.

Me creía fuerte. Por lo menos, lo suficientemente fuerte para soportar esto. Pero no lo soy. No puedo evitar anclarme en la imagen del chico dulce que antes me animaba a continuar, que me decía que todo iba a cambiar... Y eso hacía que todo aquello me doliera muchísimo más.

-Y yo creí que tu eras menos gilipollas- digo entre dientes.

-¿Si? Lástima... gilipollas, si, tal vez... pero te tengo entre la espada y la pared... siempre que quiera- dice sonriendo con malicia.

-Sabes que una amenaza no puede ser eterna- digo con angustia.

-No es eterna... pero mientras dure, es efectiva.

No digo nada más. No quiero enfadarlo. Solo quiero que acabe más. No sentir. No pensar. No recordar... Olvidarlo todo apenas ocurra... no volver a pensar en ello... fingir que nada ocurrió.

Me agarro con fuerza a la colcha cuando noto que ambos estamos desnudos sobre aquel infierno denominado cama. Me mira a los ojos, antes de cerrarlos y respirar tan profundamente como yo lo hice antes. Una esperanza aflora en mí al imaginar que tal vez haya un motivo que le frene a cometer esa locura. Pero esa idea se disipa al sentir un dolor sobrecogedor que hace que sienta que el mundo se ha detenido y que se esta partiendo en dos, que yo estoy entre ambas mitades y que yo me estoy partiendo junto con el mundo.

Apoya sus brazos a cada lado de mi cuerpo mientras embiste con una brutalidad, con un efecto apocalíptico. Embriagando mi cuerpo en un dolor que hace que mi mente de vueltas, que el pánico se apodere de mi hasta casi desvanecerme.

Se deja caer sobre mi, exhausto. Se levanta al poco tiempo si sale. Me pongo en pié de un salto y me visto rápidamente. Al dirigirme a la puerta él aparece, ataviado con un pantalón vaquero. Desvío la mirada al verle sonreír, pero casi por reflejo vuelvo a mirarle.

-Espero que, por lo menos, cumplas tu parte- siseó antes de apartarlo y salir de allí.


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Bua... ahí ta todo... como se que nadie lo va a leer aquí hasta que no lo publique como fic... en fin...

besosss

ShIrA_KrIgAm

2 comentarios:

T. Black dijo...

Mola, si, mucho... genial... precioso, perfecto... (nótese el sarcasmo)

No tenías por qué hacerlo y lo sabes...

Tu lo elegiste.

~Clara Black~ dijo...

Y no he dicho lo contrario. Yo lo elegí y no me arrepiento.